Todos los que invocan el nombre del Señor han de apartarse de la maldad. 2Timoteo 2:19
¿En qué se parece la tentación a los
gatos callejeros? Muy sencillo: dale comida a uno y al día siguiente
aparecerá con todos sus amigos. Sucede exactamente lo mismo con la
tentación. Si alimentas el deseo, aunque solo sea una vez, te resultará
más difícil resistir. Como bien lo expresó Martín Lutero, no podemos
evitar que las aves vuelen sobre nuestra cabeza, pero sí que hagan allí
su nido.
¿Cómo aplicar este sabio consejo en
nuestra vida diaria? No puedes evitar ver algunas imágenes sexualmente
atractivas cuando caminas por la calle, porque están en todas partes
(por ejemplo, en los kioscos de revistas), pero no tienes por qué
detenerte a contemplarlas. No puedes evitar el deseo de contacto físico
con tu novia o con tu novio, pero sí puedes evitar estar a solas con esa
persona en lugares que inviten la tentación. No puedes vivir sin tener
amigos, pero nadie te obliga a estar en compañía de quienes decidan
involucrarse en conductas obscenas.
La lista es interminable, pero el punto está claro: evita el primer contacto con el
mal. No alimentes a ese «gato callejero», porque regresará con
refuerzos, y entonces será muy difícil quitártelos de encima. Puede que
preguntes: «¿Cómo hago si la tentación aparece sin que yo la busque?».
Muy bien, ¿recuerdas el relato del rey David cuando vio desde la azotea
del palacio a una bella mujer mientras se bañaba? Ya conoces la historia
(ver 2 Samuel 11: 1-4). ¿Subió David a la azotea para verla desnuda? No.
¿Porqué entonces terminó cometiendo adulterio con esa mujer, y
asesinando a su esposo Urías? Porque, en lugar de apartarse de allí,
coqueteó con el mal («alimentó al gato callejero»). Cuando finalmente
despertó a la realidad, ya era demasiado tarde.
Señor, ayúdame a evitar el primer
contacto con el mal. Y cuando la tentación me sorprenda, ¡dame valor para
alejarme completamente de ella!

DIOS LOS BENDIGA HERMANOS MUY BUEN EJEMPLO PARA EVITAR LA TENTACION..
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